Biografía Emi Alvarez

Biografía Emi Alvarez
Cantaora cordobesa con el sabor flamenco que tanto gusta a los aficionados, nacida en el barrio cordobés, insignia del flamenco, como es el Campo de la Verdad. Nieta, hija, hermana y sobrina de cantaores.
Formación y comienzos en el flamenco
La formación flamenca la adquiere de manera autodidacta desde su niñez. Las vivencias familiares la inician en el cante por saetas y otros palos del flamenco, tanto libres como de compás. Principalmente la influyó su padre, que le inculcó su sabiduría en el cante, el respeto y el saber estar, tanto en espacios multitudinarios como en la cercanía de las peñas.
Admira al maestro Fosforito, Pastora Pavón, Carmen Linares, Fernanda de Utrera, La Macanita, etc.
Trayectoria artística
Su madurez artística llega al compartir afición con su marido, Manuel Baena, que es su guitarrista de acompañamiento. Fue creciendo hasta hacerse profesional y ha tenido participaciones en festivales, recitales y exaltaciones a la saeta en diversas peñas flamencas de Córdoba: P.F. Fosforito, P.F. de Córdoba, P.F. Campo de la Verdad, P.F. Rincón del Cante, Asociación Cultural Paco Peña, etc.
Ha participado en actividades organizadas por el Ayuntamiento de Córdoba en el Centro Flamenco Fosforito, Diputación Provincial, Federación de Peñas Flamencas, Ruta de las Tabernas, XXIV Cordobán Flamenco, Festival en homenaje a Agustín Gómez en el Gran Teatro, etc.
Actuaciones en Córdoba y otras localidades
Además de la capital, ha actuado en localidades como:
- Puente Genil
- Montilla
- Espejo
- Montalbán
- Fernán Núñez
- Aguilar de la Frontera
- Bujalance
- Rute
- Doña Mencía
- Nueva Carteya
- Posadas
- Moriles
- Cabra
- Priego de Córdoba
- Palma del Río
- Baena
- Adamuz
- Peñarroya-Pueblonuevo
- La Rambla
- Fuente Palmera
- Villaharta
- Valenzuela
- Guadalcázar
También ha actuado en otras provincias como Málaga, Puertollano, Arjona, Torredelcampo y Alcázar de San Juan, entre otras.
Estilo y valoración artística
Como dijo Juan Ortega de ella, “Emi no deja indiferente al buen aficionado, al que obliga a agarrarse al filo de la silla por la emoción que transmite”. Fuerza, duende y flamencura a raudales es lo que ofrece en sus cantes.